About Ana Queral

ALGO ACERCA DE MI TRABAJO. DESARROLLO, EVOLUCIÓN Y PROPÓSITO

Nací artista y con muchas inquietudes plásticas y capacidad creadora. Recuerdo que a los seis años de edad, dibujaba lo impreso en las monedas. Luego a los nueve, una amiga y yo hicimos un periódico escolar: ella escribía y yo ilustraba a falta de fotos. En primaria y High Scool siempre tomé Arte como materia optativa. A los dieciseis, intervine en la realización de un mural para el American Higt School. Posteriormente gané la mención honorífica en un concurso de pintura y escultura patrocinado por la Mobil Oil, y mi obra estuvo expuesta en New York City.

Entonces me decidí a estudiar Artes Plásticas en el Maryland Institute of Art. Pero mis padres se opusieron convenciéndome de que para ser pintora no era necesario estudiar pintura: que mejor era optar por una carrera de futuro económico seguro. Así que estudié Odontología, por ser la ciencia y el arte, rama de la medicina, encargada del órgano bucal. Sin embargo, seguí pintando, asistiendo a talleres de pintores y tomando cursos aquí y allá.

Hace más de quince años dedico a la Odontología únicamente diez horas a la semana; el resto del tiempo pinto disciplinadamente. En 1977 tuve un paciente pintor de edad madura quien me puso en contacto con las galerías de arte en la Ciudad de México. Así me inicié como profesional, pero pronto me separé por sentirme presionada al realizar las obras tal como el galerista deseaba. Yo tenía ganas de crear, no de estancarme en un estilo para la ventana fácil. De allí comencé a cambiar mis “estilos” con lapsos entre meses a cinco años aproximadamente. En cada serie he desarrollado una temática o una técnica específica, hasta no ver más razón para continuar. Luego pasan días de aridez creativa hasta que finalmente me llega la idea y el deseo de realizar algo nuevo. Reconozco que estos cambios crearon cierta inseguridad en los galeristas y no he tenido un éxito económico a pesar de las ventas a particulares y a coleccionistas de arte contemporáneo.

A través de mis experimentaciones, mis búsquedas y encuentros, mis cambios de lo figurativo a lo abstracto y de lo abstracto a lo figurativo, de la acrílica al óleo, mis técnicas mixtas, dibujos, tintas, cerámica, “esculturas funcionales”, ambientaciones, instalaciones, obras literarias y demás, observo mis constantes como los colores dentro de una composición y textura; además un haz de luz, generalmente blanca, que se repite constantemente, seguramente demostrando o reafirmando mi deleite espiritual; porque pintar, para mí, es un acto de amor.

Creo que el artista es co-creador con el Creador Supremo del Universo, en constante cambio y evolución.

Hoy llevo ya cuatro años trabajando en la abstracción de la naturaleza, con una técnica sencilla y expresiva y coadyuvando con los programas ecológicos. Pero no precisamente una abstracción pura como la realizada en los años setenta que terminaron siendo bellas decoraciones con éxitos comerciales, sino un expresionismo abstracto, un arte endógeno con dos propósitos básicos: trabajar la pintura como valor en sí misma y en combinación con otros elementos, texturas y composiciones.

El otro, desde un punto de vista iconográfico, expresa los valores de mi ser interno auténtico, libre y constante.

Esto es, a grandes rasgos, el desarrollo, evolución y propósitos de mi personalidad plástica. Y si alguna vez fue verdad la necesidad de un “estilo” para reafirmarse como artista, entonces mi unidad radica en mi diversidad, con claras y definidas constantes. Me veo nacer como un simple juego, pero hoy realizo mi madurez con todos mis encuentros

 

México. D. F. 8 de Mayo de 1994.